| Título : |
Del otro lado hay secretos |
| Tipo de documento: |
texto impreso |
| Autores: |
Ana María Machado, Autor ; Oscar Rojas, Ilustrador ; Rosa Corgatelli, Traductor |
| Editorial: |
Buenos Aires : Sudamericana |
| Fecha de publicación: |
2002 |
| Número de páginas: |
94 p. |
| ISBN/ISSN/DL: |
978-950-07-2221-6 |
| Idioma : |
Español (spa) |
| Clasificación: |
2 LIT. LECTORES INICIALES (7-10) |
| Resumen: |
Allá fue Bino. Hasta la orilla del agua, con el viejo cuenco de madera en la mano. ¿Tan viejo era, realmente? No se podía saber. Parecía que tenia mil años, de tan usado, tan marcado de golpes de cuchilla, curtido por el agua de mar, con olor a pescado y sal. Era igual a una canoa. Tronco cavado, árbol sin relleno, que deja la raíz en la tierra y se suelta para navegar recostado en las olas. Capaz de llegar lejos. Allá, del otrolado. ¿Qué habría del otro lado del mar? Bino veía en su piel morena la historia de los reyes que vinieron como esclavos. Quizás eso estaba escrito en las estrellas del mar, como decían los mayores. O quizás , como Maria pensaba, la verdad podía descubrirse siguiendo con los ojos el camino delas estrellas del cielo. |
Del otro lado hay secretos [texto impreso] / Ana María Machado, Autor ; Oscar Rojas, Ilustrador ; Rosa Corgatelli, Traductor . - Buenos Aires : Sudamericana, 2002 . - 94 p. ISBN : 978-950-07-2221-6 Idioma : Español ( spa)
| Clasificación: |
2 LIT. LECTORES INICIALES (7-10) |
| Resumen: |
Allá fue Bino. Hasta la orilla del agua, con el viejo cuenco de madera en la mano. ¿Tan viejo era, realmente? No se podía saber. Parecía que tenia mil años, de tan usado, tan marcado de golpes de cuchilla, curtido por el agua de mar, con olor a pescado y sal. Era igual a una canoa. Tronco cavado, árbol sin relleno, que deja la raíz en la tierra y se suelta para navegar recostado en las olas. Capaz de llegar lejos. Allá, del otrolado. ¿Qué habría del otro lado del mar? Bino veía en su piel morena la historia de los reyes que vinieron como esclavos. Quizás eso estaba escrito en las estrellas del mar, como decían los mayores. O quizás , como Maria pensaba, la verdad podía descubrirse siguiendo con los ojos el camino delas estrellas del cielo. |
|  |